La historia sigue a un grupo de cinco jóvenes —Sally, su hermano Franklin (quien usa silla de ruedas) y sus amigos Jerry, Kirk y Pam— que viajan por el Texas rural en una furgoneta para visitar la tumba profanada de su abuelo.

Se filmó bajo el sofocante calor del verano tejano, lo que contribuyó a una atmósfera de desesperación real entre los actores.

Al buscar gasolina, se topan con una casa habitada por una familia de caníbales y ex trabajadores de un matadero.